“Si tener un socio fuera bueno, Dios tendría uno”, dice un antiguo refrán persa, civilización reconocida por encarnar la sabiduría ancestral del comercio y de los negocios. Aunque si los socios fueran prescindibles, nunca Occidente hubiera llegado a dominar la economía mundial, en gran parte gracias a las sociedades de responsabilidad limitada y, en última instancia, gracias al trabajo coordinado de unos pocos o muchos socios compartiendo el riesgo empresarial.

Pero es verdad que hay mucha sabiduría detrás del refrán persa. Cuando llegan los malos tiempos, los dedos se vuelven huéspedes, por continuar con el refranero, en este caso el clásico castellano. No digo yo que haya que prescindir de los socios, pero es cierto que las dificultades que acarrean las turbulencias de mercado suelen exigir un alto precio de las relaciones personales entre los socios de una empresa inmobiliaria. Por eso, para proteger tu negocio inmobiliario en sociedad, es importante que se definan claramente y de forma concienzuda las tareas, obligaciones y derechos de cada una de las partes. De lo contrario, la tensión se convertirá en malestar, el malestar en enfado, y el enfado en enfrentamiento abierto. En previsión del futuro, lo mejor es dejarse de entusiasmos exagerados y ponerse en una hipotética situación crítica, y definir qué harían los diferentes socios en esa situación. O lo que es lo mismo, definir una estrategia de salida.

Si quieres que te remita a una mala experiencia con socios, no iré muy lejos: la mía en 1993. Si quieres que te hable de aprovechar la crisis para generar una gran oportunidad te hablaría del caso de tres socios, Miguel y Jorge Aznar, por un lado, y Francisco Morán por otro. Los tres compartieron varias oficinas franquiciadas de Look & Find en Barcelona ciudad y Santa Coloma. Tras una larga historia empresarial de éxito, que algún día me gustaría contar, se enfrentaron a lo peor de la crisis en el 2010. En ese momento, Jorge decidió salirse del negocio, Miguel se quedó a cargo de la inmobiliaria y Francisco inició una nueva aventura, por cuanta de ambos, desde cero patatero y en un campo bien distinto, el de los perfumes de equivalencia. Recuerdo haber pasado alguna mañana con Francisco en el altillo de la oficina de la calle Córcega, que ese momento era el espacio ocupado por Equivalenza, mientras un reducido equipo de personas envasaba frascos de perfume y haciendo votos por la llegada de mejores tiempos. Para él y Miguel llegaron antes que para mí, y en proporciones espectaculares*.

Otro aspecto imprescindible para proteger tus negocios de cara a una crisis es el tipo de contratos y relación laboral que tengas con tus empleados, o el tipo de estructura que mantengas. En España las empresas acaban despidiendo y, lo que es peor, cerrando, porque no pueden ajustar los costes laborales de otra forma. Es cierto que la reciente reforma laboral ha roto algunas rigideces y disminuido las amenazas que penden sobre la empresa, cosa que se ha notado en una reactivación notable de la contratación más allá de lo esperado, pero por el camino actual no contaría mucho con que se mantenga en el futuro.

Parece que la respuesta obvia es la contratación de autónomos, pero es muy difícil que, lo que se conoce en ámbitos sindicales como la relación laboral de “falsos autónomos”, acabe colando frente a un proceso judicial en el ámbito laboral, un ámbito en que el platillo de la justicia está claramente escorado hacia una de las partes. Introducir en el convenio sectorial la figura del “autónomo dependiente” fue un gran logro de la patronal AEGI, aunque me gustaría poder confirmar las repercusiones prácticas que habrá tenido en conflictos laborales reales en los juzgados. Hay sin duda formas de disminuir el riesgo, pero yo no estoy cualificado para hablar de ellas.

Lo que importa es que mires las partes de tu negocio que pueden ser externalizables. Con el mismo criterio de prudencia con el que te decides tener tu coche de empresa en renting, también puedes externalizar muchos de los servicios de valor añadido auxiliares que comentamos en la primera parte de este post de tres, o los negocios de nicho de los que hablé en la segunda. De esta forma, la potenciación y estabilización de tu negocio ahora no te supondría necesariamente grandes costes por despidos en caso de redimensionamiento en una crisis como las que acontecen regularmente, con mayor o menor intensidad. Excuso decir que el marketing también puede ser externalizable, y ahí entran mis intereses como consultor, proveedor y suministradores.  En esa misma línea, formar parte de una franquicia es una forma de proteger tu negocio en la medida en que muchos de los servicios generales de la empresa, el marketing desde luego, son gestionados por el franquiciador.

Una estrategia crítica y muy importante para proteger tu negocio frente a eventuales es, por supuesto, a la inversión en marketing para posicionar tu marca que hayas hecho en los buenos tiempos. El posicionamiento de marca acabará teniendo resultados a medio y largo plazo. A veces te preguntarás qué sentido tiene. En realidad, el resultado inmediato de tu presupuesto de marketing lo conseguirás con la inversión en farming para la captación y en la publicidad para la difusión de las propiedades. El posicionamiento de marca, sin embargo, te permitirá generar un marco de credibilidad alrededor de tu negocio que en épocas de crisis será el que le permita sobrevivir frente a la feroz competencia.

Debes tener claro, por otra parte, que tu patrimonio personal, entra necesariamente en el juego de los riesgos empresariales, a no ser que tu patrimonio esté protegido en una sociedad diferenciada y desconectada, que es lo que te aconsejo fervientemente. Aunque desde finales del siglo XIX, con las reformas de los códigos penales, ya no llevan a nadie a prisión por deudas (o a cumplir en “galeras”, como en la época de Cervantes), tu patrimonio personal o el de tu pareja –si estáis en régimen de gananciales- peligrará indefectiblemente con el estallido de una crisis, que suele ser repentina. Personalmente, los años me han convertido en un “pesimista por estrategia”. O, lo que es lo mismo, siempre me gusta verme en el peor escenario posible antes de afrontar un nuevo reto empresarial.

En este sentido, me reconfortó mucho leer sobre un estudio hecho por una compañía de seguros de vida donde se establecía que las personas pesimistas tenían una esperanza de vida mayor que las optimistas. Tal vez no sea una buena estrategia para disfrutar de tu vida en general, pero desde luego sí para ser prudente y preocuparte por proteger tu negocio, que es de lo que iba este post en definitiva.

*Francisco Morán y Miguel Aznar crearon, con otros socios, la empresa Equivalenza, dedicada a la producción y comercialización de perfumes y productos relacionados. Estructurada en régimen de franquicia, Equivalenza tiene en la actualidad más de 800 tiendas en 30 países. La mayor parte del capital fue adquirido el pasado año por un grupo francés. Francisco Morán y Miguel se mantienen en el Consejo, aunque no en la Dirección ejecutiva. Ver www.equivalenza.com

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