Si alguien piensa que lo de los portales inmobiliarios han terminado de dar todo lo que podían dar, y provocar toda la disrupción que podían provocar, están muy equivocados, y les conviene prepararse cuanto antes para todo lo que va a venir. ¿Pero qué está por venir?. Muchas cosas, y algunas de ellas ayudarán directamente a los profesionales y otras tantas a los particulares que venden por su cuenta. Y todas ellas contribuirán a que los portales tengan un mayor protagonismo en la compra y venta de propiedades inmobiliarias.

Casi todas las cosas que van a pasar tienen que ver con los portales incorporando nuevos avances en las tecnologías de la información, otras estarán relacionadas con que los portales aprovecharán aún más y sacarán partido al océano de datos que acumulan, tanto de vendedores pero sobre todo de compradores, y otras tantas finalmente tendrán que ver con los portales inmobiliarios intentando sacar una tajada cada vez mayor de la tarta inmobiliaria.

Probablemente el avance más obvio e inminente será la incorporación del 3D a las fichas de la propiedades, y la posibilidad de que el usuario del portal haga las visitas virtuales sentado cómodamente desde su casa, con o sin gafas. Ello arrebatará una parte importante de la capacidad de control de las Agencias sobre los compradores, pero tendrá como compensación el que los compradores vendrán más centrados sobre los productos que les interesan y harán perder menos tiempo a los Agentes. Esta tecnología no deja de ser un avance incremental –no disruptivo- sobre el vídeo y la fotografía de una propiedad. Otra cosa muy distinta será cuando se dé el salto de la realidad virtual a la telepresencia, algo ya tecnológicamente posible pero aún no suficientemente implantado y difundido. La telepresencia en los portales inmobiliarios permitirá que el comprador y vendedor se encuentren frente a frente en una vivienda virtual, y puedan conversar e interactuar como si realmente estuvieran allí. El temor a abrir la vivienda a un extraño, uno de los grandes argumentos de las Agencias para promover su asistencia, quedará minimizado.

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Otra avance tecnológico que debería en este caso facilitar la vida de los agentes y facilitar el negocio de las Agencias será la introducción de tecnologías del tipo blockchain y de inteligencia artificial en forma de chatbots (programas que simulan un interlocutor humano para entablar una conversación con el usuario) con el fin de filtrar los auténticos compradores de los que no lo son. Los portales inmobiliarios han bajado enormemente el coste de contactar compradores en relación con los clasificados de prensa, pero a cambio de ello han inundado las Agencias de contactos de curiosos y “turistas” inmobiliarios, empezando por os propios Agentes en busca de chequear información de las propiedades de la competencia. En este momento, las Agencias son como un taxista que no tiene la certeza de que quien le está llamando sea un usuario real y no un bromista. La tecnología ayudará a los portales a proporcionar una información más cualificada a las Agencias. Y por supuesto se lo harán pagar. No tanto como en algún momento se llegó a anunciar públicamente (que la plataforma resultante de la absorción de Trulia por Zillow se quedaría con un 30% de la comisión por proporcionar a los Agentes un comprador previamente cualificado), pero tendrá lógicamente un precio.

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Los portales incrementarán en el futuro de forma sustancial el servicio que prestan a los particulares que venden por su cuenta. Aún no les ofrecen valoraciones gratuitas con datos de precios reales de venta, pero lo harán, porque necesitan que los propietarios y compradores pasen más tiempo en sus webs y esta información es la que más datos recoge del usuario y la que le retiene más tiempo en el portal. La mayor retención y fidelización de sus usuarios permitirá a los portales venderles más servicios, directa o indirectamente, tales como financiación, seguros y en general todo lo relacionado con la compraventa inmobiliaria. Algunos portales americanos ya están ofreciendo a los usuarios particulares la posibilidad de contar con una web exclusiva de su propiedad. Todo será por la fidelización del usuario.

También se están incorporando a algunos portales nuevas funcionalidades de valor añadido como subastas de propiedades online y personalmente tengo claro que los portales inmobiliarios acabarán descubriendo tarde o temprano que no son solo el mejor marketplace para compradores y vendedores, sino que podrían convertirse también en auténticas plataformas de crowfunding. Un potente sistema de valoración automatizado (tipo el que ofrece www.opendoor.com ), permitiría a los inversores conseguir altas rentabilidades y un riesgo muy diversificado en la compra rápida de propiedades que salgan al mercado. Conseguir la misma rentabilidad que una Agencia que comercializa una propiedad en concepto de honorarios más un plus por la rapidez en la resolución de la operación, les permitiría conseguir rentabilidades por encima del 12%, que se convertirían en un rendimiento 24% sobre el capital inicial invertido en base a una rotación de las propiedades de seis meses. Impacto fiscal aparte, claro.

Todo esto y mucho más, ya que los avances tecnológicos nos acaban sorprendiendo muchas veces por la dinámica entrelazada de innovaciones y sus efectos marginales que de repente son capaces de provocar un cambio sustancial e inesperado en algún aspecto de la realidad económica o social. O si no, véase cómo hemos llegado del GPS de uso militar al coche autónomo en menos de una generación.

Nada en cualquier caso que modifique el principio fundamental según el cual los Agentes inmobiliarios necesitan centrarse dos grandes estrategias: la primera es manejar como expertos todas las herramientas que los portales inmobiliarios y las empresas tecnológicas sean capaces de introducir en el futuro con el fin de ponerlas a disposición de sus clientes en el marco de un servicio personalizado enfocado a  la creación de relaciones estables y de largo recorrido. El fin último del trabajo del Agente debe ser constituirse en consejeros de referencia  de su cliente y de su esfera de influencia para todo lo relacionado con la compraventa  inmobiliaria. La segunda gran estrategia, en este caso de la Agencia, es conseguir un fuerte posicionamiento local, con una gran presencia de la marca, empezando por un local a pié de calle representativo, y  la creación de un intenso entramado de relaciones con la comunidad circundante. Dos aspectos, la relación personal y la presencia local, a las que los portales, por su propia naturaleza de negocios online, nunca podrán llegar.