Poco a poco, las grandes incógnitas a la actual crisis del coronavirus se van despejando, aún con cuentagotas, debido a que los gobernantes no se atreven a presentar del todo a la población el dibujo preciso de cómo será el mundo en la etapa en que la fase crítica de la epidemia se habrá superado pero aún tendremos que convivir con la enfermedad mientras que no se encuentre una vacuna segura y efectiva. Y los gobernantes no se atreven porque probablemente será un mundo diferente del actual y del que no caben muchas certezas a día de hoy. Los expertos dicen que, como mucho, esta situación durará un año o año y medio. Si la vacuna o un remedio a la enfermedad no se encuentra antes, importará poco, porque la a colectividad como tal se habrá inmunizado en contacto con el virus. Es el efecto ”rebaño”. De hecho, ninguna pandemia dura para siempre, ni siquiera la famosa gripe española. Lo que queda son reductos y contagios ocasionales aquí y allá.

Se adivina que será un mundo  con menos interacción social, más entregado a la comunicación telemática y probablemente dividido en tres grupos: uno de gente que esté inmunizada porque ya ha superado la enfermedad, otro de bajo riesgo constituido por los jóvenes y niños y otro de riesgo creciente con la edad. En definitiva, excepto el grupo que ha generado anticuerpos porque ha pasado la enfermedad  (el 80% no habrá sufrido síntomas de relevancia) el riesgo será parecido al de padecer cualquier otra dolencia, que aumenta con la edad, solo que la letalidad será alta durante este año o año y medio, especialmente entre las personas mayores.

Ciertas normas de distanciamiento social, especialmente para el grupo de más riesgo, persistirán en esta etapa, junto con una estrategia agresiva para detectar contagiados asintomáticos haciendo test frecuentes a gran parte de la población, y a partir de ahí, trazar los contactos recientes de los que den positivo (mediante el uso de la geolocalización y el bluetooth en el móvil) para ponerlos inmediatamente en cuarentena. Eso se acompañará de cierres parciales de poblaciones o centros de trabajo en los que se detecte un rebrote de contagios. Se llama cierre perimetral, una expresión que, junto con otras como “aplanar la curva”, se habrán puesto de moda durante estos meses. La pregunta que nos hacemos es si será posible seguir con el negocio de una Agencia inmobiliaria en estas condiciones. La respuesta es un rotundo sí. Incluso el negocio mejorará para algunos, los que se preparen mejor.

Ya lo dije en mi primer post dedicado a la crisis del coronavirus: la oferta y la demanda de viviendas en una crisis no se crea ni se destruye, simplemente se transforma. Esta transformación puede adoptar la forma de bajadas de precio, de la preferencia por alquilar en vez de comprar o de la ralentización de operaciones, sobre todo de inversores. Ya vimos ejemplos de eso en la Gran Recesión, entre los años 2007 y 2014, así llamada aunque hubo en realidad dos recesiones en el caso español, con un par de años de distancia entre ellas. Con la normalización de la actividad económica, incluso afectada por la convivencia con el coronavirus, las operaciones se reactivarán, aunque no con la alegría a la que estábamos hasta hace pocos meses. Pero junto con las operaciones, desaparecerán muchas empresas de la competencia y también mucho vendedor particular que no se atreverá a recibir por su cuenta  visitas de compradores, restableciéndose de esta forma el equilibrio en el mercado. Como en todas las crisis, los más fuertes y los más adaptables no solo sobrevivirán, sino medrarán.

Entretanto, ya vimos que la estrategia básica será aprovechar el aumento de tráfico y de influencia de las plataformas digitales (Facebook, Google, Instagram básicamente) para la captación de propiedades, derivando tu negocio a internet y convirtiéndote en la proptec de tu barrio. ¿Pero qué pasará con el contacto personal con el cliente y la atención comercial  en las “tiendas inmobiliarias”, cuya posesión es lo que distingue a las Agencias inmobiliarias integrales, de las inmobiliarias meramente online?. Aquí solo puedo de momento echarle imaginación y especular, porque de momento la situación no se ha presentado ni el modelo está desarrollado. Así es como yo veo las cosas

El mundo de la videollamada

El primer lunes negro de esta crisis, con el desplome de las bolsas, me extrañó que el valor de una compañía en concreto que no conocía mucho estuviera subiendo meteóricamente. Dicha compañía era Zoom y he podido comprobar por mí mismo el motivo: en pocas semanas se ha convertido en la estrella de las videollamadas, webinars y videoconferencias grupales. Zoom se ha hecho presente en nuestras vidas expandiéndose a la velocidad del coronavirus, si no mayor. Incluso se ha puesto de moda el “zoombombing” que consiste en que alguien revienta una reunión ajena o una fiesta grupal con un exabrupto. Esto es posible por la facilidad de acceso a una llamada colectiva si el organizador no establece ciertas restricciones.

El caso es que todo el mundo va a usar Zoom, Skype o Whatsapp  para la comunicación interpersonal, y hasta los más viejos de lugar habrán aprendido a usar alguna de estas aplicaciones, o varias, debido a la necesidad imperiosa de mantenerse en contacto con los familiares y amigos.

A lo que se añade las posibilidades que prestan las transmisiones en vivo y en directo desde Facebook, Instagram o Youtube. El mundo de los webinars americanos bulle en estos días con consejos de cómo hacer un Open House virtual o conseguir que los mismos propietarios nos enseñen su casa. El resultado es brutalmente fresco y atrayente. No va a ser un mundo para gente tímida ni pacata. Ahí la cultura americana, como en tantos otros campos relacionados con el inmobiliario, nos lleva varios cuerpos de ventaja

La recepcionista blindada

En cuanto al tema de oficinas, se impondrá el distanciamiento social como en cualquier otra rama del comercio. Los clientes interesados entrarán de uno en uno y la recepcionista deberá estar alejada de la entrada. La comunicación se hará con una separación no inferior a un metro y medio. Si esto suena extraño, habrá que recordar que todo el comercio en general y las oficinas abiertas al público en particular funcionarán de esta misma forma.

En las oficinas se habilitarán salas higienizadas en las que aposentar a los clientes. La presentación podrá hacerse mediante pantallas interconectadas con los despachos de los Agentes, que a su vez trabajarán distanciados, protegidos o aislados en despachos higienizados cada día. En su defecto, el teletrabajo se habrá instalado como rutina en el equipo comercial, dejando espacio libre en las oficinas, lo que facilitará el necesario distanciamiento

Los trajes de seguridad como uniforme de la empresa

No contemplo ningún horizonte de convivencia con el virus que no incluya el que los Agentes y los profesionales auxiliares (como fotógrafos, home stagers o aparejadores) que deban visitar propiedades personalmente, no transmitan a los propietarios seguridad frente a un posible contagio mediante el uso de trajes especiales de protección. La idea no será tanto proteger a los Agentes, algo que será obligado por ley y deberá ser nuestra principal preocupación al mismo tiempo, como reafirmar a los clientes en su propia seguridad. Habrá que minimizar las visitas de inspección,  haciendo una fuerte criba previa mediante tour virtuales, documentación exhaustiva, valoración y estudios de mercado convincentes y una cualificación exigente de la solvencia de los compradores.

Open house virtuales y “presentation by owner”

Ya he mencionado los Open House Virtuales, que serán una forma de aportar valor de nuestra parte a la labor de comercialización, para impresionar a los propietarios y para optimizar el trabajo con compradores. También podremos convencer a los propietarios más motivados de la conveniencia de un tour narrado por ellos mismos en vídeo por su propiedad. Estos no son tiempos normales, y estamos viendo cómo se multiplican las iniciativas creativas de las familias confinadas en su hogar

Visitas de inspección controladas

Aparte del uso de los trajes y la limitación de visitas de inspección a compradores informados, cualificados y motivados, se establecerán protocolos de seguridad homologados para las visitas. Lo ideal sería que los propietarios se ausentaran de la propiedad, incluso ofreciéndole pasar un fin de semana en un alojamiento turístico o en un piso que alquilemos para ese uso específico y que esté higienizado con una certificación de una de las empresas homologadas que surgirán como champiñones en el mundo del coronavirus

Identificación biométrica ante notario

También leía hace poco en la prensa (el papel prensa, como el papel moneda y la documentación en papel desaparecerán prácticamente en el mundo del coronavirus), que el individuo más animado con esta crisis, porque ve acercarse irremisiblemente su sueño de años- es el presidente de una asociación que aboga porque los presos puedan dar testimonio judicial desde la prisión por videollamada. La noticia me demostró que -aparte de que hay asociaciones para las causas más inverosímiles- siempre hay ganadores en una crisis, y que la necesidad es un motor de cambio porque nos agudiza el ingenio.

De igual forma -no me cabe duda- sucederá con los protocolos notariales y la forma con que se articularán las funciones y la operativa del protocolo notarial, algo vital que da una seguridad y certeza inigualables a las transacciones inmobiliarias. Aparte de cuidar el distanciamiento físico, el uso de salas higienizadas, y trajes de protección biológica, el proceso notarial se adaptará a las intervenciones de las partes concurrentes por videoconferencia en la que la identidad se podrá certificar mediante las herramientas biométricas que van a sufrir su propio big bang debido al distanciamiento social que va a imponer el temor al contagio

Conclusión No cabe duda que vamos a vivir en un mundo más complejo, y a veces nos parecerá estar protagonizando una película de ciencia ficción, a las que tan aficionado he sido durante toda mi vida. Pero, y esta es la clave que quiero dar  con este post, será un mundo en el que los propietarios lo tendrán mucho más complicado para vender, y en el que la ayuda que un profesional preparado para enfrentar el proceloso proceso de la venta pertrechado con las herramientas y los protocolos de actuación adecuados pueda prestarles no tendrá precio. Ahí debemos estar, en gestionar la complejidad de este nuevo mundo que se avecina a pasos agigantados.