“Hablen de lo que hablen, hablan de dinero”, reza un viejo dicho del mundo de los negocios, perfectamente aplicable al tema de nos ocupa. Hace unos días SIRA celebró el evento GREENMOCIÓNATE, que INMOTOOLS patrocinó junto con otros proveedores de la industria inmobiliaria, centrado en el nicho de la Inmobiliaria Green y como introducción a la designación Green de la NAR que se podrá obtener a través de SIRA, sumando esta designación a la de CRS y a la membresía REALTOR que la entidad ofrece a los profesionales inmobiliarios. Las ponencias de el evento fueron muy interesantes, y el formato online permitió, a los que quisieron, centrarse en los contenidos, obviando las típica distracciones (por otra parte muy agradables y convenientes) de los eventos físicos.

Lo interesante de acometer una especialización en Green es que eleva el posicionamiento de nuestra marca corporativa y nuestra marca personal en cuanto comunica que compartimos un valor emergente con muchos de nuestros clientes potenciales, pero también (hablan de dinero) es una fuente de beneficios reales mediante servicios que se derivan de las necesidades de un cliente que demande un inmueble más eficiente desde el punto de vista del consumo energético mediante una estrategia de cross selling en nuestra oficina .

Cómo hemos llegado hasta aquí

Desde los años 60 del siglo pasado, y coincidiendo con una tendencia generalizada de vuelta a  lo natural, visualizado en el movimiento hippy, la preocupación por el Planeta cobró actualidad y se alzaron muchas voces reclamando salvar a la Tierra de la polución engendrada por el desarrollo agrícola e industrial de la Humanidad. La visión de nuestro Planeta contemplado desde el espacio, a la que accedimos a través de las imágenes captadas por los vuelos espaciales que se hicieron más frecuentes conforme avanzó la década, culminando con el alunizaje de Amstrong y Collins, contribuyó enormemente a la percepción de que nuestro mundo es único y nuestra obligación es conservarlo para futuras generaciones. En ese momento surgieron potentes conceptos como el de Gaia, que no es otra cosa que nuestra Tierra concebida como un organismo vivo que se autorregula y protege de especies invasoras como  pueden llegar a ser en un momento dado los propios seres humanos. O conceptos como el Antropoceno, una edad geológica inventada para resaltar el impacto brutalmente negativo que la Humanidad está teniendo en el ecosistema planetario, provocando una erosión que concentra en unos pocos miles de años lo que normalmente abarcaría varios millones en una era geológica normal.

La primera alarma grave fue comprobar que estaba desapareciendo rápidamente parte de la capa de ozono, que protege la vida en la Tierra de la radiación ultravioleta procedente del Sol. El agujero de la capa de ozono se agrandaba año a año de forma imparable, amenazando con una catástrofe ecológica de dimensiones bíblicas. Afortunadamente, se detectó inmediatamente la causa, que no eran otro que los aerosoles y el gas utilizado para mantener la temperatura de los frigoríficos caseros. Por suerte ya se disponía de alternativas a esos dañinos productos y un gran acuerdo mundial permitió suprimirlos casi por completo y revertir la situación.

No hemos tenido suerte, por otra parte, con los gases de efecto invernadero, especialmente el CO2 (también el metano) que rompen el circuito de estabilización del clima provocando un aumento gradual pero de consecuencias potencialmente catastróficas de la temperatura media. El CO2 se genera principalmente por la combustión de materiales fósiles, provenientes del encapsulamiento de esta molécula en los restos de seres vivos, animales y plantas, enterrados a presión en sucesivas capas de sedimentos geológicos. El carbón, el petróleo y el gas natural  no son otra cosa que esos depósitos extraídos dos de forma masiva e intensiva del interior de la tierra, liberando su CO2 a la atmósfera cuando son utilizados como material combustible para alimentar las calefacciones en una casa, unos Altos Hornos para producir cemento, o para impulsar los motores de nuestra parque de vehículos.

En este caso, la solución exige un esfuerzo gigantesco de todos los países, que mediante sucesivos acuerdos, el último en París, se han comprometido a bajar las emisiones de CO2 teniendo como referencia temporal este siglo, con objetivos marcados en el aumento de la temperatura global  un máximo de dos grados por encima de los niveles preindustriales . Para conseguir esto, 2050 se está convirtiendo en la fecha de referencia para que las grandes economías del mundo se comprometan a la neutralidad de emisiones, que significa conseguir un balance equilibrado entre el CO2 que se emite y el que se elimina de la atmósfera, en este caso mediante políticas de reforestación, eficiencia energética y sustitución de las fuentes energéticas, cambiando el carbón, el petróleo y el gas por energías renovables como la fotovoltaica y la energía eólica fundamentalmente. Algunos países como China, Francia o Reino Unido también están optando por programas de construcción de centrales nucleares de última generación, en las que los problemas de seguridad y producción de residuos contaminantes han sido virtualmente resueltos o reducidos a su mínima expresión. También hay investigaciones punteras en sistemas de captura del CO2 actualmente presente en la atmósfera.

La crisis climática -el término más aceptado para definir lo que está pasando con el calentamiento global- hace tiempo que ha pasado de ser una preocupación de unos cuantos ecologistas o algunos profesionales de la meteorología a ser una preocupación compartida por todas las personas de un cierto nivel cultural y moral y, como consecuencia, de todos los gobiernos del Planeta, reflejada en los Acuerdos de París.

El nivel de adhesión a los principios de una economía verde y un Planeta descarbonizado va desde una conformidad resignada hasta una auténtica militancia de los “green warriors” como se llama a consumidores que cambian radicalmente sus comportamientos de compra para evitar productos asociados a la desforestación (como la cría de animales con soja proveniente de Brasil) o directamente consumiendo alternativas vegetales a la carne tradicional. Este fenómeno tiene una alta repercusión potencial en el sector inmobiliario, que es responsable de casi un quinto de las emisiones de CO2 del Planeta si sumamos el consumo energético de las viviendas y edificios a las emisiones provocadas durante el proceso de producción de cemento la cocción de ladrillos, materiales constructivos predominante en la mayor parte de las ciudades.

Tu inmobiliaria y el consenso Green

Esta preocupación aumentada por el Planeta y, en general, la agenda común para solucionar la crisis cilmática, ha generado en la actualidad un gran consenso que representa una oportunidad genuina para los profesionales inmobiliarios, en la medida en que compartan las preocupaciones de sus clientes y asocien a ello su marca, obteniendo y difundiendo su cualificación como profesionales suficientemente preparados en la materia.

El mecanismo por el que se genera un mayor reconocimiento y valoración de tu marca por parte de tus clientes potenciales es simple: a la gente le gusta más la gente que comparte nuestros mismos valores. Como todo profesional, nuestros clientes acabarán siendo las personas que nos necesitan, que nos conocen y a las que les gustamos. En ese proceso, crítico para nuestro negocio, asociar nuestra marca y nuestra imagen personal a lo green, nos aportará más clientes más fieles. Parece que hablamos solo de valores, pero también estamos hablando de dinero

Las reformas green

Porque lo green va mucho más allá de añadir valor a nuestra marca y a nuestro perfil profesional. Lo green es también una gran oportunidad de generar valor para el comprador, e indirectamente para el vendedor en la medida que su propiedad mejora, con lo que puede venderse antes y a mejor precio. Eso se consigue principalmente a través de implementar un proyecto de reforma, que puede ser integral o parcial, buscando mejorar la eficiencia energética de una vivienda. Es habitual que las Agencias inmobiliarias tengan un departamento propio de reformas o, más a menudo, que tengan acuerdos con una o varias empresas de reformas. Una inversión que disminuya el consumo de energía de las viviendas tiene mucho sentido porque es una inversión que se recupera en el tiempo (los plazos de amortización se van acortado al compás de la disminución de la inversión necesaria) y aumenta exponencialmente la “saleability” (la potencialidad de venta) del inmueble reformado con ese objetivo.

También se consiguen viviendas más eficientes energéticamente con automatización y sensores, todo en aras de que la energía para iluminar una casa o para conseguir comfort climático se ajuste al espacio y los momentos en los que necesita. El concepto de Smart home ya no es una utopía, y vimos muestras de ello en el evento organizado por SIRA. Las reformas y el equipamiento de una vivienda a la búsqueda de eficiencia energética puede ser una notable fuente de ingresos complementarios para nuestra oficina si sabemos subirnos a la marea green

La Administración y la política energética: el palo y la zanahoria

No estamos hablando de un negocio meramente transaccional, con unos costes, facturación y un margen de beneficio. Este negocio se va a potenciar en el futuro más allá de las oportunidades de un mercado normal por la presencia de los incentivos públicos que van a ayudar a que la transición a una economía verde y descarbonizada se acelere lo más posible. Bruselas tiene claro que la energía más limpia es la que no se usa, por eso todo lo que suponga ahorro energético estará fuertemente incentivado por fondos europeos en los próximos años. Sucederá lo mismo que con los coches eléctricos y con las energías renovables, donde las energías de los Estados se están volcando para convertir en realidad lo que hace unos pocos años parecía una utopía.

La vivienda green y la Obra nueva

Como es obvio, la actuación de la Administración para conseguir que las viviendas de segunda mano sean más eficientes se concreta en incentivos (zanahorias), mientras que en el caso de la Obra Nueva se centra en la normativa, la regulación, las inspecciones y, en su caso las sanciones (el palo). En la medida en que tu Agencia comercialice o aspire a comercializar Obra Nueva, te conviene posicionarte como experto en la normativa green que afectará a los nuevos proyectos. Otra razón más para esforzarte en mejorar tu formación en la materia y convertirte en un profesional y una Agencia green.