La Transición política del Franquismo a la Democracia me pilló estudiando en Pamplona, lugar donde la gente acogió con gran entusiasmo los nuevos aires de libertad y democracia que soplaban en nuestro país. Allí hice mis primeros pinitos en propaganda política, campo que practiqué durante varios años pero que después abandoné por la más prosaica pero más estable y rentable comunicación comercial.

En las primeras eleccciones en Pamplona se hizo famoso un candidato al Senado que consiguió una récord de apoyos nada envidiable: ninguno. Cuando entrevistaron en la radio local al personaje en cuestión -un tipo entrañable y simpático por otra parte- el que a partir de aquel momento sería conocido popularmente por el sobrenombre de “cerovotos”, confesó consternado: “a mi no me parecía bien votarme a mí mismo, pero lo que me dolió un poco es que tampoco me votara nadie de mi familia, ni uno solo de mis amigos”.

No hay nada como presentarse a una elección nominativa para saber el nivel de apreciación en la que te tienen tus votantes.. En marketing político se habla de “conocimiento y valoración de líderes”. En el mundo comercial hablamos de “branding y posicionamiento”. En lenguaje estándar sería “popularidad”. Conseguir una poderosa marca personal vendría a ser como competir y ganar un puesto electivo en una elección nominativa. Hace falta que mucha gente nos conozca y también que nos valore. No funciona lo uno sin lo otro. Si solo nos conocen en nuestro círculo íntimo, seguro que nuestra valoración es alta (no en el caso de “cerovotos”, que es una notable excepción). Los políticos que triunfan son conocidos por mucha gente y gozan de una valoración más alta que la de sus contrincantes.

Así que, como forma de encarar una estrategia de branding personal, ¿Por qué´no te imaginas que eres un político que se presenta a alcalde de tu localidad, por ejemplo?. Aquí tienes algunas ideas de marketing político, un campo que está llena de ellas por definición,  que te pueden ayudar a construir un perfil público popular.

De entrada, cuida tu imagen personal

No se trata de que todos tengamos que ser guapos, o guapas, y tener buen porte, pero sin duda eso ayuda a la popularidad. Todos los presidentes electos en este país tenían alrededor de cuarernta años y eran bien parecidos, con la única excepción de Mariano Rajoy. De hecho, todos los candidatos actuales de los cinco partidos de nivel estatal con posibilidad de tener escaño concurren con ese perfil. Así que quien diga que la imagen personal no es importante para ser popular, no conoce bien los resortes de la mente humana.

Además, la forma de vestir y controlar el corte de pelo y el peinado son también factores muy importantes a la hora de ganar adeptos. Y mucho más en la era de Facebook y, aún más importantes, en la era en que la Red social de mayor crecimiento es Instagram, dedicada a la imagen cien por cien. Si tú no tienes criterio o gusto suficiente para construir una imagen personal atildada y atrayente, déjate aconsejar por alguien que sí lo tenga.

Marca una presencia continua en los eventos sociales

Deberías participar en todos los eventos locales, sobre todo en aquellos que tienen un perfil solidario. Y mucho mejor si estás entre los que lo impulsan y difunden. Un patrocinio oportuno te dará muchos contactos, además de aumentar tu presencia y relevancia. Haz una lista en aquellos eventos en los que puedes participar e intenta ganar relevancia dentro de su estructura organizativa.

No te digo que seas el novio en todas las bodas, ni mucho menos el muerto en todos los entierros, pero sí algo parecido. De hecho, los funerales son un acontecimiento social idóneo para mantener y profundizar el contacto con la gente. Atrévete a saludar y identificar por su nombre  -preguntando si no lo reuerdas- a esos que se conocen en sociología como la categoría de “conocidos desconocidos”, y conviértelos en conocidos. Apréndete los nombres del mayor número posible de tus vecinos y preocúpate de sus problemas personales.

Explota al máximo tus intereses personales

Seguro que eres aficionado a alguna actividad lúdica y de ocio. Y si no lo eres, deberías planteártelo. Los psicólogos dicen que una actividad de este tipo aumenta sustancialmente el grado de satisfacción personal y la percepción de llevar una vida feliz. Pero, más allá del efecto psicológico, los círculos de intereses compartidos constituyen una esplendida oportunidad para hacer networking informal. Si no los tienes todavía, búscate algunos hobys que te ayuden a conocer más gente y a interactuar con ellos.

Olvida el ego en las Redes y céntrate en el relato y los contenidos

Las redes sociales son imprescindibles para un aspirante a “político popular” como tú. Nos permite mantener un círculo mucho más amplio de relaciones, y darnos a conocer de una forma mucho más personal. Eso sí, muchos perfiles de redes sociales parecen poco más que una pura exhibición narcisista de logros personales. El éxito vende, pero sobre todo el profesional, no el social, que si se exagera produce envidia y su derivada, el rechazo. Así que, mejor centrarse en aquellos aspectos personales y sociales que no provocan envidia. Piensa en el perfil de  tus “votantes” y reflexiona sobre qué les puede atraer conforme a sus gustos e  intereses, no a los tuyos. Al fin y al cabo, no se trata de ti, sino de ellos.

Conviértete en un referente mediático en tu localidad

Un Agente inmobiliario es experto en algo que una sociedad llena de propietarios, o aspirantes a serlo, valora extremadamente. Porque todo lo relativo a la vivienda y al mercado inmobiliario interesa a una gran mayoría de la sociedad. Eso lo saben los políticos, que están acostumbrados a ver las salas de prensa llenas de periodistas cuando se trata de cualquier cosa relativa la vivienda.

Y como experto, tú también puedes convertirte en referente habitual de noticias relacionadas con el Mercado inmobiliario. De hecho, si estás en un mercado muy local, pero que cuenta con medios de comunicación también muy locales, la cosa será bastante fácil. Estos medios locales están permanentemente ahítos de noticias de interés en su zona.

Si la población es mayor, y los medios de comunicación son menos accesibles, no debes perder la esperanza en absoluto. Los periodistas son personas como cualquier otra y valorarán tu esfuerzo por proporcionarles contenidos de interés. Es mucho más fácil de lo que piensas convertirte en una fuente recurrente de información para un segmento determinado de noticias. Los periodistas -por la necesidad de rapidez con la que trabajan- necesitan saber que tendrán al otro lado del teléfono a alguien que exprese opiniones fundamentadas y cuenta con información relevante para el artículo o tema que están tratando en ese momento.

No te olvives de tus prescriptores y referentes

 Cuida especialmente la relación personal con los notarios, registradores, abogados y asesores empresariales y fiscales de tu localidad. Envíales periódicamente un Estudio del Mercado inmobiliario , para posicionarte como el profesional experto que eres, y no un mero intermediario. Añade una nota personal junto con el Estudio impreso. Nada de enviarlo por correo electrónico, a riesgo de caer en la irrelevancia y desvalorizar tu trabajo.

Invierte en branding y posicionamiento de forma inteligente

La repercusión en forma de número de operaciones firmadas en el Notario de tus esfuerzos de branding y posicionamiento no serán significativas a corto plazo. Esto es una guerra de desgaste y de posiciones, nunca mejor dicho. Solo las Proptec siguen una estrategia de inversiones brutales que necesitan resultados relevantes de inmediato. Pero ese es su modelo de negocio, que es coherente con cualquier otra startup tecnológica que se alimenta de capital riesgo y que necesita alcanzar una cuota de mercado significativa en poco tiempo para seguir atrayendo más capital.

Por el contrario, una Agencia inmobiliaria local suele estar ahí para consolidarse en el tiempo como un referente profesional de la Zona. No se trata tanto de llegar y vencer, sino de resistir y permanenecer.

No te cortes: monta eventos y pídele el voto a la gente

Se dice que a los mítines de los partidos políticos suelen acudir los convencidos. En realidad, los mítines sirven sobre todo como eventos con respercusión mediática, pero también son una ocasión única para que los convencidos tiren de los dudosos y refuercen su adhesión al líder o a las siglas políticas en cuestión.

Los eventos inmobiliarios sirven para fidelizar clientes y convertir prospectos en clientes. También son una gran oportunidad de desplegar una actividad que debería tener repercusión en los medios y en tus redes. Finalmente, sirva para atraer la atención de vendedores, compradores e inversores que estén en fase de maduración, los más difíciles de alcanzar por métodos convencionales y los más interesantes desde el punto de vista de la captación.

El miedo a fracasar en la convocatoria de un evento se parece mucho al temor de los organizadores de un mitin a cumplir con las expectativas. Pero no hay elección sin mítines, ni hay líderes inmobiliarios sin eventos de interés.

Utiliza las tecnologías de la comunicación como si te fuera la victoria en ello

La tecnología siempre ha sido un acompañante vital del marketing político. Los periódicos inicialmente eran poco más que panfletos de propaganda política al servicio de una ideología. Las victorias de Obama, Trump o el soprendente apoyo al Brexit solo se entienden porque los respectivos gestores de campaña supieron sacar un partido extaordinario a las posibilidades de segmentación que ofrece la analítica de las redes sociales.

Es difícil en estos tiempos alcanzar un alto grado de popularidad sin tener un control experto -o contar con asesores que lo tengan- de las tecnologías de la información y del marketing tecnológico.

Déjate el pudor en casa

Es posible que todo este planteamiento te parezca extraño e imposible de adoptar en tu caso. Pero fíjate en que las personas populares de tu entorno se comportan como si fueran políticos recabando el voto de sus vecinos. La auténtica batalla -también la comercial- consiste en ganar adhesión y liderazgo en tu ámbito de trabajo profesional. A por ello.